New York Knicks: Camino a ninguna parte

*Nota: Artículo publicado originalmente por Álvaro Carretero en Planeta Deporte

Vivir en Nueva York es caótico, estresante. Conducir por sus calles, un infierno si no conoces bien la ciudad. Y sus inviernos transcurren gélidos entre copiosas nevadas. No obstante, es una ciudad especial.

El epicentro del mundo occidental, el punto de referencia que personas de todas partes del mundo sueñan con visitar alguna vez en su vida. Por eso, triunfar en New York tiene una magia singular difícilmente igualable por otras ciudades.

También por eso, los fracasos en New York duelen aún más. Una ciudad que magnifica las emociones y la presencia mediática de sus figuras más reconocibles.

Una ciudad que polariza la gloria y las derrotas en términos absolutos; sin punto medio.

El tanking ‘zen’

Harto conocido es el maestro Phil Jackson por inculcar su filosofía Zen en sus jugadores. Mas esta temporada, más que tratar de influenciarles con el objetivo de ganar, más vale hacerlo para que no se desmoronen por completo.

Al cierre de este artículo, acumulaban la friolera de 16 derrotas consecutivas, peor marca histórica de la franquicia. Consiguieron desquitarse ante los Pelicans el lunes y ganar, al fin, más de un mes después (12 de diciembre ante Celtics fue su última victoria).

*Nota: Los datos del artículo fueron cerrados antes de la victoria contra los Pelicans.

En total, eran ya 26 de los últimos 27 partidos perdidos. Un balance de 5-36 escalofriante y nunca antes visto en la Gran Manzana.

Incluso, sus otras cuatro victorias llegaron ante equipos en trance o que atravesaban su peor momento de temporada: Cavaliers y Hornets en el segundo y tercer partido de liga, Nuggets (16 de noviembre) y Sixers (22 de noviembre).

La temporada, hablando mal y pronto, era una auténtica mierda en todos los sentidos. Hay equipos peores, se puede llegar a pensar.

La gran diferencia entre unos y otros es que Philadelphia, por ejemplo, ejerce la mala praxis del tanking de forma descarada y a conciencia. Los Knicks ni siquiera tenían como objetivo “jugar a perder”, lo cual hace aún más censurable su temporada.

Es, de largo, la peor campaña de New York en su historia. Y no por juego precisamente, porque la subjetividad siempre es discutible, sino por resultados. En el gráfico adjuntado aparecen sus ocho peores temporadas:

Es la primera vez que los Knicks presentan un balance tan pobre a estas alturas de temporada. La diferencia es abismal respecto a años pretéritos.

Por eso, no le queda otra al Maestro Zen que enseñar a sus pupilos paciencia estoica, conseguir que se vayan sumergiendo en su filosofía y ofrecerles esas reflexiones de efecto lento, a medio plazo, que dejan huella al recapacitar sobre ellas.

Y regalarles libros, para que maten el tiempo libre en algo útil, no en agobiarse por jugar un nuevo partido con olor a derrota.

Aun así, no ayuda a capear el chaparrón ir traspasando piezas importantes como Shumpert, el díscolo J.R. Smith o Dalembert, así como poner en la palestra a Calderón y el sempiterno lesionado Bargnani.

No ayuda al equipo, pero sí a la franquicia. Phil abrirá un hueco salarial de más de $30 millones, a los que habrá que sumar próximamente el incremento del nuevo convenio.

Mismo objetivo que Danny Ainge, pero con distinta estrategia. Su tanking descarado solo tiene el futuro como objetivo. El presente, para Jackson, es un mero trámite.

Free agentes a falta de draft

A lo largo de todos estos años, New York ha ido hipotecando su futuro a golpe de traspaso. En su afán por conseguir estrellas o jugadores de renombre que ni siquiera se ajustaban a las necesidades del equipo, desmontó un proyecto tras otro y, lo más dramático, comerció con sus elecciones en el Draft.

Tan drástica se volvió la situación que Thanasis Antetokoumpo y Cleanthony Early (sus dos picks de segunda ronda en 2014), llegaron en el traspaso que dio con Tyson Chandler y Felton en Dallas.

Y Louis Labeyrie llegó vía Pacers. Ni siquiera pescaron una primera ronda. El hermano de Giannis ni siquiera ha debutado en la NBA, pero Early está firmando buenos partidos en su año rookie enmarcado en el desastre colectivo que es su equipo.

Aun así, no dejó de ser considerado como uno de los mejores Drafts para los Knicks de los últimos años.

Un hecho tan triste como fácilmente explicable: En 2006 su pick no.2 fue a los Bulls, quienes escogieron a LaMarcus Aldridge, así como el no.9 de 2007, que dio con Joakim Noah en la Windy City. Los Knicks se quedaron a Wilson Chandler con el 23, que sería traspasado a Denver para traer a Melo. En 2010, ofrecieron su elección número 9 a los Jazz en el traspaso de Stephon Marbury. Gordon Hayward iría a parar ese a Utah gracias a ese movimiento.

Lo irrisorio es que no han sido las peores jugadas de Nueva York en su historia reciente. Kirk Snyder (2004) y Royce White (2012), están a la altura de algunas de las peores primeras rondas escogidas jamás.

Por si fuera poco, no tendrán otra primera ronda en 2016. Los Nuggets tienen sus derechos gracias al robo de Ujiri en el ya mítico traspaso de Anthony. Incluso, Denver puede elegir cambiarlos si quieren.

Y, en cualquier caso, la única elección que tienen ese año en New York, irá a parar a Toronto gracias al traspaso de Bargnani, también pertrechado por Massai Ujiri.

Su única baza pasa por el Draft de 2015. Tienen una primera ronda y han de aprovecharla y exprimirla al máximo, porque será su única oportunidad de reconstrucción real. El rookie seleccionado tendrá que complementar a los agentes libres que consigan firmar en verano.

Y ahí sí que tiene potencial tanto la franquicia, como su persuasivo General Manager. Su futuro, para variar, será ese mercado de free agents que cada verano se encarga de animar el mercado.

Kevin Love, LaMarcus Aldridge, Marc Gasol, Goran Dragic, Rajon Rondo, DeAndre Jordan, Greg Monroe, Al Jefferson, Paul Millsap, Brandon Knight, Wes Matthews, Tobias Harris, Tristan Thompson… son solo algunos de los nombres que monopolizarán los titulares de la prensa en unos meses.

Y, a la mayoría de ellos, se les irá asociando a los Knicks en determinado momento. Algunos, incluso, llevan sonando desde hace tiempo, como Marc, Dragic, Monroe

La pregunta a valorar no debería ser quién será el próximo que se deje seducir por Phil, sino: ¿hay equipo más allá de ellos? Está por ver.

Queda mucho trabajo por delante y en el Madison no se caracterizan precisamente por tener paciencia con sus proyectos. La contrarreloj sigue en marcha.

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