El resurgir del Este

*Nota: Artículo publicado originalmente por Álvaro Carretero en Planeta Deporte

Entre pocas y ninguna se contaban las voces que hubieran apostado por un despertar de la Conferencia Este en la presente temporada. Y, sí, llevamos poco más de un mes de competición, pero los mimbres parecen sólidos.

Pero, ¿de dónde viene este aparente cambio de paradigma?

Hay dos causas principales y bien diferenciadas: los síntomas de agotamiento de algunos proyectos del Oeste, así como otros que no han empezado demasiado finos como Clippers, Grizzlies, PelicansRockets, cuatro equipos de Playoff la temporada pasada; y, por otro lado, el propio auge de los equipos del Este. Tras varias temporadas en un abismo sin fondo preparando la reconstrucción, proyectos jóvenes, ambiciosos y reforzados están listos para competir.

Un repaso a la historia

El Este ha recuperado su competitividad interna tras años de ser barridos por la conferencia opuesta. Por primera vez en la década de 2010, hay equipos que superan el 50% de victorias fuera de Playoff. Y, es más, si hiciésemos la clasificación a post-temporada escogiendo únicamente los 16 mejores equipos, sin distinguir conferencias, habría diez equipos de la Conferencia Este y solo seis del Oeste.

Si aplicáramos este sistema clasificatorio – idea que la NBA no descarta en un futuro – desde la temporada 05/06 los equipos del Este no son mayoría. Ese año hubieran sido nueve los equipos que hubiesen jugado los Playoff, aunque cinco de ellos lo harían ocupando los últimos puestos. Y no sería hasta la 08/09 cuando recuperarían el equilibrio. Esa post-temporada hubieran sido ocho equipos de cada conferencia los que hubieran peleado por el anillo.

La historia reciente de la NBA muestra unos números estremecedores, desde el punto de vista de la disparidad entre conferencias. En los últimos 25 años (desde 1990), el Este solo ha finalizado seis temporadas con un balance positivo en los enfrentamientos directos con la conferencia Oeste. Tres de ellos vendrían bajo el ala del segundo three peat de Jordan en los Bulls (1995, 1996 y 1997). Aún habría un cuarto año de balance positivo en los duelos directos entre equipos del Este contra los del Oeste en 1998, ya con aquellos Bulls campeones desintegrados.

Y, desde entonces hasta 2009 – cuando el Este tendría un pequeño atisbo de resurrección – el Oeste dominaría año tras año el balance de partidos entre conferencias. Con marcas tan sonrojantes como la de la temporada 13/14, en la que el Este solo logró el 36,9% de victorias. La cifra más baja desde 1960, cuando la Conferencia Oeste acabó el año con un paupérrimo 29,2% de triunfos frente a equipos del Este.

Balance de Conferencias Este-Oeste 1990-2015

Temporada

Victorias Este

Victorias Oeste

% Victorias Este

% Victorias Oeste

2014/2015

187

284

39.7%

60.3%

2013/2014

166

284

36.9%

63.1%

2012/2013

188

262

41.8%

58.2%

2011/2012

114

156

42.2%

57.8%

2010/2011

189

261

42.0%

58.0%

2009/2010

204

246

45.3%

54.7%

2008/2009

231

219

51.3%

48.7%

2007/2008

192

258

42.7%

57.3%

2006/2007

193

257

42.9%

57.1%

2005/2006

198

252

44.0%

56.0%

2004/2005

194

256

43.1%

56.9%

2003/2004

154

266

36.7%

63.3%

2002/2003

170

250

40.5%

59.5%

2001/2002

188

232

44.8%

55.2%

2000/2001

161

259

38.3%

61.7%

1999/2000

193

227

46.0%

54.0%

1998/1999

46

38

54.8%

45.2%

1997/1998

243

177

57.9%

42.1%

1996/1997

242

178

57.6%

42.4%

1995/1996

214

206

51.0%

49.0%

1994/1995

158

206

43.4%

56.6%

1993/1994

170

194

46.7%

53.3%

1992/1993

191

173

52.5%

47.5%

1991/1992

181

183

49.7%

50.3%

1990/1991

170

194

46.7%

53.3%

1989/1990

166

198

45.6%

54.4%

La primavera del Este

El 12 de noviembre, la Conferencia Este registraba por primera vez en esta década un balance positivo en los partidos que les miden a los equipos de la Confrencia Oeste. Lo hacía tras la victoria de los Heat sobre los Jazz, que les dejaba con 25 victorias, frente a las 24 del Oeste. Siempre, reiteramos, contando solo los partidos que enfrentan equipos de conferencias opuestas.

El 25 de noviembre, el Este volvió a estar por delante (35-34) y, aunque el Oeste sigue como “liebre” en la carrera, nunca ha sacado más de cinco victorias de diferencia a su némesis oriental en el balance global.

Era una obviedad que este punto de inflexión se alcanzaría con el tiempo. Lo sorprendente es que no se esperaba tan pronto. A ello han contribuido equipos armados desde la reconstrucción que han eclosionado antes de tiempo como los Celtics, Bucks, Pacers o, incluso, los Knicks. La mayoría de los proyectos del Este cotizan al alza. Tras años vagando en el pozo de la NBA, ha llegado su particular primavera.

Bucks y Celtics ya sorprendieron el año pasado colándose en Playoff y realizando un magnífico baloncesto. Los primeros aún no han encontrado su juego con la llegada de Greg Monroe, que debía dar un salto de calidad, y han dado un pequeño paso atrás en este primer mes (6-9 de balance, terceros por la cola en el Este). Los Celtics, por su parte, siguen desarrollando la filosofía de Stevens al dedillo, pero experimentan en sus propias carnes el aumento de la competitividad en la conferencia.

También han prosperado otros como los Pistons, que ya avisaron el año pasado en enero, cuando cortaron a Josh Smith. Van Gundy ha conseguido este año que su equipo juegue a lo que él marca, con un estilo muy definido y acoplando nuevas piezas. De Orlando Magic, tras draftear a Hezonja, se esperaba mucho más. Aún no han dado el paso definitivo, pero siempre son un rival complicado esta temporada.

También los Knicks se han rearmado en silencio, tras fracasar – otro verano más – intentando cortejar a los mejores agentes libres. No fue Aldridge, sino Robin Lopez. Tampoco Monroe, sino Porzingis vía Draft. O Derrick Williams, Arron Afflalo… Jugadores de segunda línea que han ayudado a hacer equipo y han favorecido la Zingsanity.

Como prueba, Celtics y Knicks están actualmente fuera de Playoff con 8 vitorias y 7 derrotas. Inaudito hace tan solo unos meses. Y los Wizards, el año pasado cabezas de serie, ni se acercan a Playoff a día de hoy. Mucho que ver en ello tienen Indiana Pacers o Miami Heat. El año pasado, las lesiones de sus respectivas estrellas – Paul George y Chris Bosh – les dejaron fuera de Playoff, pero esta temporada han rearmado sus proyectos y están a la cabeza del Este.

También los Toronto Raptors, que han incorporado piezas brillantes como DeMarre Carroll, han heho subir el nivel competitivo no solo en los últimos puestos que dan acceso a los Playoff, sino en las plazas de la élite.

La fatiga del Oeste

Pese a que la Conferencia Este haya recuperado su competitividad, las causas de este acercamiento en los enfrentamientos con el Oeste se encuentran también en el bajón que han dado muchos de sus equipos en este inicio de temporada.

Houston Rockets comenzó la temporada con un balance de 4-7 que le costó el puesto a Kevin McHale. Despido que vino precedido por una reunión de jugadores en la que, supuestamente, estos pidieron la cabeza del entrenador. Daryl Morey reconoció en público que “McHale no conectaba con los jugadores”, pero Jason Terry, veterano de guerra, más que cargar contra su ya antiguo entrenador, puso el ojo en sus compañeros: “Quien diga que somos el mismo equipo que el año pasado, se engaña a sí mismo”.

Y los Rockets no son los únicos con problemas notables en su vestuario. Los Clippers comenzaron con cinco victorias consecutivas, pero suman siete derrotas en los últimos nueve partidos. Arrollados por los Raptors por más de 30 puntos al descanso esta semana, Josh Smith mantuvo una discusión a gritos en el vestuario con uno de los entrenadores ayudantes de Doc Rivers. A diferencia de los Rockets, no parece tanto un problema de química interna, sino de gallos en el mismo corral. Y, cuando todas las voces se consideran con potestad para hablar y mandar, cuando hay una mala racha, chocan. Pero en cuanto vuelvan los buenos resultados, el ambiente se suavizará de nuevo.

También los Pelicans, otro equipo de Playoff el año pasado, han tenido un inicio terrible de temporada. Lesiones de Evans, Asik, Anderson, Holiday con minutos limitados, Ajinça… Un entrenador nuevo como Alvin Gentry que busca imponer un ritmo de juego alto, radicalmente opuesto a lo que había con Monty Williams… Pero a medida que van recuperando a sus piezas, muestran mejor cara. Han sumado tres victorias seguidas esta semana y aún es demasiado pronto para enterrarles.

Más allá de los problemas coyunturales que atraviesan estos tres equipos, hay otros como los Grizzlies, que sí denotan síntomas de fatiga en su proyecto. O Dallas Mavericks, que pese a mantenerse en los puestos altos de la Conferencia Oeste y que Carlisle lime sus carencias con maestría, es un equipo demasiado limitado.

Y los proyectos al alza como Kings, Wolves o Nuggets aún no alcanzan el nivel de los proyectos de estilo similar que se desarrollan en el Este, ya preparados para alcanzar los Playoff y competir a un nivel muy superior. Solo los Suns, gracias a la mano de Jeff Hornacek – otro maestro trabajando con lo que le den – sobreviven en esos equipos que aspiran a mejorar. Pero en las últimas temporadas las propias limitaciones de Phoenix les hicieron pinchar en el último mes de competición.

Pese a que el Oeste siga dominando en los enfrentamientos directos y aún conserve un nivel superior en la mayoría de sus equipos, nos encontramos ante un claro punto de inflexión esta temporada. Y es en absoluto descabellado que en los próximos años el Este sea quien domine los face-to-face y recupere un balance positivo tan poco habitual en la historia más reciente de la NBA.

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