La mujer conquista la NBA (II)

*Nota: Este artículo fue originalmente publicado por Álvaro Carretero en NBA Sunday.

Puedes leer la Primera Parte de este artículo pinchando en este enlace.

PARTE II: CAZADORAS DE MITOS

Violet Palmer

Las mujeres han ido entrando paulatinamente en diversos puestos de las franquicias de la NBA, derribando los mitos y tabúes existentes en torno a su figura por meras y absurdas cuestiones de género. Es el caso, por ejemplo, de dos árbitros que llegaron a la NBA a base de esfuerzo, al igual que sus compañeros varones.

¿Qué impedía a una mujer ser árbitro en la mejor liga del mundo? No debía competir con ninguna exigencia física. Tampoco con una mayor atención mediática más allá de la anomalía que supondría su debut como primera mujer árbitro en la liga. Y, aun con todo, hubo que esperar hasta 1997 para ver a Violet Palmer arbitrar su primer partido oficial.

Violet-Palmer

Palmer, hoy referencia mundial – tiene incluso su propio campus veraniego de élite para árbitros – hubo de sufrir toda una odisea para alcanzar un objetivo que, más que legítimo, era ya una reivindicación a coro. Desde 1994 arbitró partidos de pretemporada NBA y en ligas menores, como parte del entrenamiento para llegar a la mejor liga de baloncesto del planeta. La NCAA le ofreció la oportunidad de ser árbitro en la Division I en 1996. Pero la conservadora competición universitaria vetaría su nombramiento días después. El argumento no pudo ser más simplista: una competición de hombres no era lugar para una mujer.

El orgullo herido de Violet se acrecentó con el rechazo y solo un año más tarde, en 1997, pudo sonreírse a sí misma y a quienes la rechazaron entonces mientras oficiaba el partido inaugural de la temporada 97/98 entre los Vancouver Grizzlies y los Dallas Mavericks. Palmer había completado su entrenamiento NBA en solo siete años, tres menos de lo estipulado por la normativa. Una joven talento sin precedentes en la historia.

“Nunca olvidaré el momento en el que me puse mi chaqueta y me dirigí hacia la pista. Me dije a mi misma: ‘Wow, ¡voy a hacer esto todas las noches!’. Estaba tan nerviosa que pensé que iba a hacerme pis en los pantalones”. Violet Palmer.

Otra mujer entró con ella en la misma promoción, aunque con suerte dispar. Dee Kantner hacía historia junto a Palmer, pero la NBA decidió despedirla tras considerar que sus actuaciones no habían estado a la altura. Kantner arbitra desde entonces en la WNBA, al igual que Palmer, que alterna ambas competiciones. Y, como era de esperar, las críticas de los bocazas habituales, hienas mediáticas, no se hicieron esperar.

“Esto es un juego de hombres. No debería estar aquí”. Charles Barkley.

Posteriormente, Barkley, en un gesto más que honroso, se disculparía personalmente con Violet Palmer por sus declaraciones. “Violet, me equivoqué contigo. Discúlpame, de verdad. Eres incluso mejor que ellos dos” (en referencia a los otros dos árbitros). Pero, al igual que las voces discordantes sonaron con fuerza, salieron otras de gran calibre en su defensa.

“Se que estaba tan nerviosa como cualquiera de los jugadores. Pero sus decisiones fueron impecables. Y trabajar como tercer árbitro le quitó presión. Hizo su trabajo exactamente igual que sus dos compañeros en pista. Cuanto mejor lo haga, más anónima será”, Rod Thorn, vicepresidente de la NBA.

La carrera de Violet Palmer ha sido fulgurante, siempre en continuo ascenso. En sus hombros no solo recaía la presión de arbitrar, sino la de todo el colectivo femenino que veía en ella a la pionera que derribaba cada nueva frontera. No ha habido montaña que no haya subido. En 2009, se convirtió en la coordinadora de mujeres árbitro en la Conferencia Oeste. En 2014 volvió a clavar su pica en la historia siendo la primera mujer en arbitrar un partido All-Star en cualquier deporte. Y en 2015 pasó a coordinar también a las mujeres árbitro de la Conferencia Este.

Ella ha abierto el camino a otras mujeres como Lauren Holtkamp, la tercera mujer árbitro en la NBA, también batiendo récords de precocidad. Pero, además, Palmer se convirtió en un icono de la comunidad homosexual tras hacer público su matrimonio con Tanya Stine. Otro mito cazado por ‘Ultra Violet‘, como la denominó Referee.com en un artículo de 2004. Un legado para la historia de una mujer empeñada en demostrar que su hueco sí estaba entre los hombres.

Jeanie Buss

Otro maravilloso ejemplo de mujer de éxito en la NBA lo encontramos en Jeanie Buss. Su padre, Jerry Buss, hizo de los Lakers una franquicia que trascendía lo acontecido en la pista. El Doctor Buss hizo de los Lakers una auténtica industria delShow Bussiness, con Hollywood como epicentro. A su muerte en 2013, sus seis hijos estaban en el organigrama empresarial. Su primogénito, Johnny, apenas tenía interés en el devenir de los Lakers. Y el Doctor Buss hubo de elegir entre Jeanie o Jim – el segundo – como sucesores. Jerry Buss cometería muchos errores en su vida, como todo humano. Y enormes aciertos. No legar la franquicia a Jeanie, quizá, fuera el más grave error que jamás haya cometido.

La cuestión de género pesó demasiado en Buss. Porque, si por dinastía sucesoria fuese, Jeanie es dos años mayor que Jim. Y mientras el hijo abandonó sus estudios al primer año de carrera para vivir de la empresa familiar y dilapidar auténticas fortunas en las carreras de caballos, donde veía su sueño frustrado de jockey, Jeanie se graduó con honores en Ciencias Económicas en la Universidad de California del Sur. La vida de Jim se debatía entre las drogas, el alcohol y las apuestas hasta que su padre intentó reconducirlo convirtiéndole en la mano derecha de Jerry West, General Manager de los Lakers.Jeanie-Buss

No fue sino un intento a la desesperada por darle un oficio. Jamás tuvo Jimmy poder ni respeto en vida de su padre. Especialmente por parte de Phil Jackson, con quien siempre mantuvo una relación, más que inexistente, agria. Más acentuada aún tras anunciar su noviazgo con su hermana. Pero la decisión de que el Maestro Zen no volviese jamás a los Lakers no fue suya. Tamaña decisión escapaba a la paupérrima capacidad de Jimmy. Fue su padre quien, en uno de sus últimos designios, prohibió taxativamente su vuelta. Si a Jim había molestado que Phil y Jeanie fuesen pareja, para su padre fue una afrenta que jamás perdonaría.

Bien sabía el Doctor Buss que su hijo estaba lejos de estar preparado para llevar a los Lakers. Pero su orgullo negó el testigo a Jeanie con el único fin de que ella y Phil no tuvieran el poder de su amada franquicia. Un tándem que lideraría el apartado económico (Jeanie) y deportivo (Jackson) sin oposición. Un sueño que jamás llegó a ser realidad. Jeanie, que luchó durante toda su vida por suceder a su padre, se vio privada de su “juguete” más preciado por su relación con Phil.

Y viendo la deriva que los Lakers han tomado bajo el mando de Jim – fiascos con Mike D’Antoni, Brown y Byron Scott, fichajes que salieron aún peor como Howard o Nash, renovar a Kobe por 25 millones por temporada tras su primera lesión o no ver los Playoff desde la marcha de Jackson – es inevitable plantearse qué hubiera sucedido si el orgullo de Jerry Buss no hubiera sido herido. La única luz que ven ahora los angelinos es que Jim Buss ha anunciado que si el equipo no es capaz de competir al final de la temporada 16/17, dimitirá. El adiós a la familia Buss si Jeanie no consigue remediarlo y hacerse, al fin, con las riendas de los Lakers.

Becky Hammon

Toda una vida en San Antonio. Aunque con las Stars, no con los Spurs. La historia de Hammon como entrenadora está directamente ligada a sus últimos años como jugadora. En julio de 2013, Becky se rompió el ligamento cruzado anterior. Una lesión que, a sus 36 años, amenazaba con poner fin a su carrera. Hammon, luchadora por naturaleza, aún volvería una temporada más en 2014, demostrando que sería ella quien decidiese poner fin a su carrera, no una lesión. Pero lo que podría haberse convertido en un año en blanco, sirvió a Hammon para plantearse su futuro más allá de la pista. Aunque no se alejase demasiado. Concretamente, un par de sillas. De la de jugadora a la de entrenadora. De un contratiempo, una oportunidad. Mientras seguía su proceso de rehabilitación, Hammon se involucró en los Spurs.

Becky2

Becky Hammon se convirtió en una más del staff. Una lapa que no dejaba de absorber conocimientos a cada día que pasaba. Comenzó atendiendo a los entrenamientos. En apenas unos días, Popovich y su staff la hicieron invitada participante, pidiéndole consejos, incorporando algunas de sus rutinas y ejercicios de entrenamiento y, paulatinamente, dirigiendo algunos de ellos. Tan involucrada estaba Becky Hammon con los Spurs, tan natural resultó la transición que, cuando se quiso dar cuenta, estaba presente en todas las reuniones de los entrenadores. Era una más. Sin dar un ruido y sin alardes mediáticos. Al estilo Spurs.

En la filosofía de San Antonio, solo la ética de trabajo, el esfuerzo y el altruismo colaborativo con los compañeros te hacen ganar la oportunidad. Hammon demostró tener todas las cualidades necesarias. Pues, cabe recordar, asistía comovoluntaria mientras tenía contrato con las Stars mientras los Spurs planeaban su pretemporada. Hammon siempre fue especialmente valorada por el equipo de Popovich. Incluso, fue invitada a asistir a los partidos veraniegos y, en apenas tiempo, como consultora en el banquillo.

“Valoro muchísimo la adquisición de Becky Hammon a nuestro staff. Habiéndola observado la temporada pasada trabajando con nuestro equipo, confío ciegamente en su inteligencia, ética de trabajo y sus cualidades para relacionarse con el resto de miembros. Nos beneficiará enormemente”. Gregg Popovich.

Porque tan buen trabajo hizo ese verano en San Antonio mientras se recuperaba de su lesión que, antes de anunciar su retirada a finales de 2014, ya tenía la oferta de Pops sobre la mesa para unirse a su staff de entrenadores. Y caminar bajo el ala de un maestro como él, especialmente en un paso tan importante en la vida de una jugadora, es de valor incalculable.

Y Hammon respondió a la confianza con éxitos. Primero, durante la temporada, siendo parte importante del equipo de entrenadores. Y, segundo, asumiendo el reto de dirigir a los Spurs en la Summer League de Las Vegas, donde se alzó con el título desplegando un baloncesto soberbio.

Por supuesto, la carrera de Becky Hammon como entrenadora solo acaba de empezar. Y los proyectos en los Spurs maduran con calma. Sean jugadores o entrenadores. Pero trabajar bajo el paraguas de Popovich asegura oportunidades. Bien lo saben sus asistentes repartidos por la liga actualmente (Budenholzer, Brett Brown, Steve Clifford, han recuperado a Borrego y Jaque Vaughn…). Hammon se postula a día de hoy como la mejor colocada, gracias a su trabajo y el contexto que la envuelve, para ser algún día la primera mujer entrenadora de la NBA.

Nancy Lieberman

Nancy Lieberman también tiene su propia historia como jugadora entre hombres. Siete años después del intento de Meyers, en 1986, Lieberman jugó un partido oficial con Springfield Fame de la más que pintoresca United States Basketball League (USBL). Creada en 1985, aguantó viva hasta 2009, cuando exhaló su último aliento, oprimida por la NBA D-League. La USBL se movía a medio camino entre el espectáculo circense de los últimos años de la ABA y el intento de liga de desarrollo en los últimos meses de la primavera.Nancy-Lieberman

Lieberman, siempre más conocida por ser la preparadora física de Martina Nvratilova que por su estatus de jugadora, decidió lanzarse a la aventura para firmar su propia página en la historia. “Lady Magic” incluso tuvo el honor de jugar para los Washington Generals, ese equipo condenado a perder de por vida contra los Globetrotters. Siempre se sintió atraída por el baloncesto masculino, como demostraría con su posterior carrera como entrenadora.

Más allá de su espectacular carrera como jugadora, la cual merece la pena conocer, Lieberman rompió una nueva barrera al convertirse en la primera mujer entrenadora en la D-League en 2009. Lieberman llevó a Playoff a los Texas Legends, equipo afiliado de los Dallas Mavericks. Tan buena impresión causó en la franquicia, que Lieberman fue promocionada al puesto de asistente del general manager en su segundo año.

“Creo que cada mujer puede compaginar sin problema tanto sus metas personales como profesionales. Mi posición como asistente del general manager me permite tener un calendario más equilibrado mientras sigo persiguiendo mis metas profesionales”.

Nancy Lieberman atrajo una atención inusitada para un equipo de la D-League. Y gracias a sus victorias, las expectativas en torno a una figura que siempre estuvo acostumbrada a ganar se dispararon. Además, en la NBA, donde se valora especialmente haber superado paso a paso todos los estamentos hasta llegar a ser entrenador, la labor de Lieberman era especialmente apreciada.

En julio de 2015 le llegaría su gran oportunidad. Los Kings, con ánimos insuflados tras el éxito de Hammon en la D-League, se animaron a dar el paso decisivo. A sus 57 años, la experiencia de Lieberman sobrepasaba con creces la de cualquier otro candidato. Y sus cualidades como entrenadora casaban a la perfección con las de George Karl y una visión diferente dentro de un vestuario que, por momentos, más que vestuario, parecía un polvorín listo para estallar.

“Voy a ofrecerle el trabajo. George (Karl) y yo lo hemos hablado después de que nos ayudara en la Summer League. Estuvo increíble, llevó al equipo a otra dimensión. Creo que es una gran oportunidad para ella”. Vlade Divac.

Una nueva era

El salto a la modernidad que ha dado la NBA en el siglo XXI la ha aupado a la cúspide de los deportes mundiales. La NBA es ejemplo de aperturismo, de tolerancia y compromiso social. También en ámbitos como la incorporación de tecnología puntera, el avance en las estadísticas o la misma concepción del espectáculo.

Y, en los últimos tiempos, sus mandatarios se han percatado hábilmente que la liga podría ser mucho más rica si personas de muy diferentes ramas del conocimiento, origen o cultura se incorporaban a su organización. Vivimos una revolución sin precedentes a la hora de entender la propia liga. Un proceso de cambio acelerado que, con el paso de las décadas, podremos apreciar en toda su plenitud.

No hay más que mirar a los banquillos. Los entrenadores llegan de todas partes: europeos, de la NCAA, de la D-League, de la WNBA, ex jugadores… Desde la NBA y las franquicias se ha comprendido que, cuanto más heterogéneo es un staff, mayor pluralidad de visiones y opiniones hay. Y más posibilidades de seguir sumando conocimientos en todos los sentidos. Favorecer la integración de las minorías, demostrando que no solo pueden tener su espacio, sino que lo merecen y habían sido injustamente vetados, es una revolución histórica. Hito que, con el tiempo, se narrará con el mismo énfasis que el fin del racismo en la liga o el salto de los jugadores internacionales.

Corresponde a los periodistas narrar su importancia capital y saber apreciar y contextualizar el momento que, afortunadamente, nos ha tocado vivir.

Anuncios

Un comentario en “La mujer conquista la NBA (II)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s