Podcast Outsiders NBA 1×04 | A weird neighbour

1x04 A weird neighbour

De New Orleans a Utah. De la cuna del blues a la de los mormones. Del ritmo negro a la tradición blanca. De aquel juego alegre y extrovertido de un Pete Maravich que rompía los cánones de su época a la sobriedad por bandera. Porque en 1979 los Jazz de New Orleans, en bancarrota, se mudaron a Utah, dando al traste con una de las franquicias con mayor solera de la historia de la NBA.

Un guiño a la cultura negra. A sus tradiciones. A la invención del jazz, la música de los esclavos, en la multicultural Nueva Orleans. A aquellos años en los que los ritmos africanos, caribeños, americanos… Confluyeron creando un nuevo género musical que desafiaba todas las reglas.

Pero aquellos Jazz no sobrevivieron. En Utah mantuvieron su nombre, pero no su identidad. Por haber, en aquella cultura mormona y conservadora, no hubo ni promoción publicitaria de su equipo. El triple nacía esa misma temporada. Por primera vez en la historia, la NBA se retransmitía en la televisión por cable. Magic Johnson y Larry Bird debutaban como rookies. Era el inicio de la era dorada de la NBA. Del Renacimiento. De la superación de la era más complicada de la liga. De los oscuros años setenta. Pero la ciudad de Salt Lake permaneció ajena, anclada en el Barroco, sin apenas apoyo local al nuevo y recién trasladado equipo.

Una franquicia que solo ha tenido cuatro entrenadores a lo largo de su historia. Ninguno de ellos despedido. De Frank Layden cogió el testigo Jerry Sloan, hoy luchando contra la terrible enfermedad del Parkinson. De sus gastadas manos lo heredó Tyrone Corbin y, tras no renovar su contrato, el testigo de las leyendas pasó a manos del novato Quin Snyder.

Una franquicia que fue construyendo su identidad en torno a las figuras de John Stockton y Karl Malone. Una franquicia a la que solo Michael Jordan y sus Bulls han privado de lograr un anillo en la época más gloriosa de toda su historia. Una franquicia que se ha levantado reconstruyendo una y otra vez, viendo como las estrellas que pasaban por sus filas huían en espantada buscando retos mayores o el dinero de los grandes mercados. Jugadores como Deron Williams, Paul Millsap o Gordon Hayward. Una ciudad enemistada de por vida con su antítesis, con Dennis Rodman, quien en su día no dudó en calificarla como “la más aburrida del planeta”.

Y en ese contexto sobreviven los Utah Jazz. En mitad de un oasis de gloria protagonizado por Sloan, Stockton y Malone. Renegados a los grandes cambios. Sin el atractivo de los grandes mercados y poco acostumbrada a la luz de los focos. Pero encomendada a sus nuevos ídolos. A un Joe Ingles como máximo exponente de su cultura. A un Ricky que ha encontrado el contexto ideal para florecer. Y, sobre todo, a  Donovan Mitchell encargado de recoger el testigo de las leyendas.

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